Debe haber entrado en mi conciencia por el año 1967; yo iba a ver los partidos intercolegiales de básquet porque jugaba un primo y él jugaba para el Colegio Nacional.
En el año 1968, yo estaba en el 6º grado de la Escuela Provincial Nº 10 Hipólito Yrigoyen, a la que mi padre me mandó, precisamente por el nombre de Yrigoyen. Él estaba terminando el 5º año del secundario y haciendo las prácticas de magisterio en mi escuela. Entraban a nuestras clases él y sus compañeras (casi todas eran mujeres), hermosas, grandes, inalcanzables como ve uno a las chicas de la secundaria cuando está en la primaria. Él era muy alto y con la misma cara de hace unos días, antes de morir.
Un día, un chiquillo malcriado lo quiso sobrar y cuestionar. A la salida, un grupo de alumnos rodeaba al de séptimo y a Lupín, a quien el sobrenombre se lo puso mi primo, Ricardo Casas, por su parecido con el aviador de la historieta de formato Isidoro Cañones. Lupín (no le decíamos Lupin, sin acento, le decíamos Lupín) resolvió todo con un cachetazo. Después no querían darle el título de maestro por su problema de dicción (ese sonido de jota que le daba a las eses) y también, se decía, por mal llevado.
Cuando me fui a La Plata a estudiar Lupín volvió y empezó su conocida carrera.
Siempre estuve en contacto con Santa Cruz; muchos compañeros míos que no estudiaron y se quedaron como empleados públicos hoy están jubilados, viviendo en Buenos Aires y hablando de sus nietos.
Lupín tenía fama de autoritario y extremadamente avaro (jamás pagaba un café, ni siquiera el de él).
Se comentaba (y lo que se comenta en los pueblos, suele ser la verdad de la milanesa, como dice mi amigo el Chango) que en pocos años hizo decenas de propiedades, ejecutando prendas de electrodomésticos y otras yerbas), generalmente a "chilotes" (el gentilicio de los naturales de Chiloé utilizado despectivamente en el sur para nombrar a un chileno) pobres, con olor a capón y manos curtidas que se compraban su televisor y después Martínez de Hoz y Lupín se encargarían de sacárselos. Cristina, dice mi primo, entraba a su bufete y altisonante les decía ----Mirá Oyarzún, más vale que pagues porque si no te vamos a ejecutar la casa. Y mi primo le decía, Cristina, tené cuidado que un día te van a pegar una trompada eh!.
Luego vino la titularidad de la Caja de Previsión Social de la Provincia de Santa Cruz, una gran caja de recaudación, luego la intendencia y luego 12 años de gobierno donde seguramente multiplicó su fortuna y empezaron a hacer las propias sus ad láteres.
En el 2003, lo voté. No fue mi primer voto peronista porque ya había votado a… (¿Pilo le decían?) Bordón.
Agitado, ante la Asamblea Legislativa nos dijo:
"Es que nos planteamos construir prácticas colectivas de cooperación que superen los discursos individuales de oposición. En los países civilizados con democracias de fuerte intensidad, los adversarios discuten y disienten cooperando".
"Por eso los convocamos a inventar el futuro. Venimos desde el Sur del mundo y queremos fijar, junto a todos los argentinos, prioridades nacionales y construir políticas de Estado a largo plazo, para de esa manera crear futuro y generar tranquilidad. Sabemos adónde vamos y sabemos adónde no queremos ir o volver".
"Por eso los convocamos a inventar el futuro. Venimos desde el Sur del mundo y queremos fijar, junto a todos los argentinos, prioridades nacionales y construir políticas de Estado a largo plazo, para de esa manera crear futuro y generar tranquilidad. Sabemos adónde vamos y sabemos adónde no queremos ir o volver".
Al fin! Me dije… con lágrimas en los ojos (yo también vengo del sur del mundo).
..."Se intentó reducir la política a la sola obtención de resultados electorales; el gobierno, a la mera administración de las decisiones de los núcleos de poder económico con amplio eco mediático, al punto que algunas fuerzas políticas en 1999 se plantearon el cambio en términos de una gestión más prolija pero siempre en sintonía con aquellos mismos intereses".
Después, al poco tiempo, dijo “Somos gente común en funciones importantes” No les miento, se me cayeron las lágrimas y empezó mi crisis de lo que me habría gustado ser y ya no iba a ser: Presidente (entre tantas otras cosas que incluyen piloto de fórmula uno, arquero de la selección, cirujano famoso y marido de Carolina de Mónaco).
Con los meses todo se (me) fue desvaneciendo: siguió reduciendo la política a la sola obtención de resultados electorales sin temor a patéticas maniobras electoralistas que dejaron pálidas a las del menemismo de Palito y Reutemann. Un día apareció un engendro llamado “listas testimoniales”. Se enriqueció obscenamente; dos o tres decenas de coterráneos conocidos se enriquecieron obscenamente y cuando digo obscenamente digo muchas estancias, aviones privados, decenas de propiedades, casinos, bancos, hoteles.
Las instituciones se empequeñecieron aún más de lo que ya las había empequeñecido Carlos Saúl.
Aplaudí sus cruzadas contra los “chacareros” enriquecidos groseramente a fuerza de evasión (hay un 50% de evasión tributaria en el campo) y esclavitud de los peones rurales que hoy, están exactamente igual que en la época de las huelgas de la Patagonia que terminó reprimiendo brutalmente Yrigoyen, haciéndoles morder polvo y espanto a los pobres obreros.
Aplaudí que desde el primer día haya puesto a desfilar a los represores genocidas por los tribunales: Era más fácil hacerlo ahora que en las épocas en que Raúl Ricardo los sentó en nuestro Nuremberg, pero también podría no haberlo hecho y lo hizo.
Aplaudí que le haya puesto la mira a Irán en la causa Amia.
Aplaudí el matrimonio civil entre personas del mismo sexo. No habrá sido proyecto propio, pero lo hicieron pudiendo haber pateado la pelota para adelante.
Aplaudo la cruzada contra Clarín y La Nación, cómplices y consecuentes con el proceso. Sí, es cierto, cuando estas cruzadas vienen de los políticos y no de la justicia, suenan más a venganzas entre mafiosos que a un verdadero ejercicio de la Justicia.
Aplaudí la cruzada contra la señora de Noble por el origen de sus hijos adoptivos. También, tiene usted razón, no son funciones del Poder Ejecutivo arremeter contra los ciudadanos, más como ajuste de cuentas que como ejercicio de la justicia.
Aplaudo un puñado de cosas más y se me acelera el corazón pensando que “iba a por el aborto legal" única y probada forma civilizada de terminar con los crímenes clandestinos de (¡Cuando no!) los pobres.
¿Pero?
Pero se enriqueció brutalmente y sus ad láteres se enriquecieron brutalmente.
Pero en lugar de hacer una profunda reforma impositiva, que es la única forma de distribuir genuina y legalmente la riqueza y sería una real y estructural “política de Estado a largo plazo” de las varias que prometió en su asunción, prefirió la chequera y la compra contumaz de voluntades políticas.
Pero en lugar de encarar una extremadamente necesaria reforma sindical que saque a patadas a los gordos caciques, también brutal y obscenamente enriquecidos a costa de nuestro dinero de la salud (las Obras Sociales), prefirió mantenerle sus “cotos de caza” y ni los tocó.
Sólo el peronismo puede encarar estas dos desesperadamente necesarias Políticas de Estado: reforma sindical y reforma impositiva que pueden hacer de la Argentina un país genuinamente serio y estructuralmente equitativo. Las asignaciones universales, los planes Trabajar, Remediar y lo que sea, son buenos en tanto y en cuanto le sacan las papas del fuego a quien “esta noche” no come.
Que se haya muerto, seguramente es una tragedia. También es una tragedia que sea una tragedia que se haya muerto. Porque un país es mucho más serio cuando no depende de una persona, como una planta del agua. Como también es una tragedia que salgamos corriendo a la plaza cada vez que se nos muere el dios de turno (porque no es bueno que ningún país tenga dioses). Como también es una tragedia que si no hago todas las salvedades que estoy haciendo, ante la más mínima crítica se me tilde (y crucifique) de “gorila”, “medio pelo y vendepatria”. Como también es una tragedia que, aun haciendo esas ponderaciones algún “estratega y politólogo” de los 30 millones que tenemos diga: Éste es gorila.
Como también es una tragedia que mi amigo, que cada día lee más diga “En el 2011 les vamos a recontra llenar las urnas y les va a cerrar la historia…”
Ah! me olvidaba. Voy a votar a Cristina. No encuentro otra opción mejor. Me gustaría que vaya “a por el aborto” que vaya “a por una Argentina laica en serio, sin subsidios a colegios de curas, sin crucifijos en las oficinas públicas y cuya cercanía o lejanía a Dios quede en manos de nuestras propias creencias”.
Pero que dejen de robar.
Pero que hagan volar por los aires a los gordos, caciques corruptos enriquecidos a expensas de los bolsillos de los pobres obreros que dicen defender.
Pero que no tengan la necesidad de mentir con las estadísticas.
Pero que tiren la chequera y mediante el Congreso hagan una reforma impositiva que distribuya en serio sin necesidad de perpetuar impuestos obscenos y regresivos.
Pero que logre, de una vez por todas, que el "empresariado nacional" deje de evadir brutalmente como lo hizo históricamente con la complicidad del gobernante de turno (porque las coimas por la evasión son una riquísma fuente de plata en negro para perpetuar trapisondas).
Pero que haga un Sistema Nacional de Salud regionalizado, racional, eficiente, sacándoles las Obras Sociales a los atroces demonios, caciques, gordos, enriquecidos y ladrones y a los demonios y ladrones de los gobernadores provinciales que las usan como cajas de recaudación.
Pero que, si fuera posible, termine con las miles de escuelitas privadas secundarias y terciarias que destruyeron el sistema educativo nacional.
Estas cosas, y muchas otras más, solo el peronismo las puede hacer. Repito: solo el peronismo las puede hacer.
Pero hace 50 años que gobierna y no las hace. Y ese peronismo que recontra llena las urnas nacionales y que, una vez más, tendrá mi voto también lo tuvo a José López Rega, a Ivanissevich, a Carlos Saúl Menem y a Eduardo Duhalde (no me los imagino a él y a Chiche bregando por un país laico y con aborto legal).
Lupín murió peleando. Lástima que se haya muerto rico. Si no lo fuera, todo me cerraría más y mejor.
Lupín murió peleando. Lástima que se haya muerto rico. Si no lo fuera, todo me cerraría más y mejor.
¡Viva la Patria! Si la dejamos…
Buenos Aires, 28 de octubre de 2010
Creo en los cambios de paradigma, y creo que vos también crees…
ResponderEliminarCreo que forjan su cauce (¿se escribe así?) a fuerza de hacerse el espacio necesario para transcurrir. Y vaya si esto necesita del paso de las “eras” para perdurar y volverse ordinario (de habitual).
Creo en la construcción y en la defensa colectiva del paradigma, en contraposición de la mirada paternalista o hegemónica, aunque sin duda el ejercicio de la conducción define la intensidad del rumbo (dando por descontado la dirección y el sentido, claro).
Desde que vivo en este mundo (hace menos de 50 años, eh!) resistí gobiernos militares, gobiernos radicales, gobiernos falsamente llamados peronistas o mas bien de esos peronistas a los que Evita no hubiera aceptado entre sus filas; débiles y oportunistas alianzas e inestables y volátiles mandatarios de coyuntura… Todos atravesados por los “negocios del poder”, en un ejercicio de la corrupción transversal a las ideas políticas. Sin embargo, es la primera vez que asisto a un modelo de intervención del estado, a una forma de gestionar, que comienza a visualizarse (en términos de las “eras” de los cambios de paradigmas) en defensa de los intereses más populares, equitativos y soberanos. Y eso cuesta mucho trabajo, creo. Trabajo cotidiano no sólo en la gestión, sino también en el sostén de las medidas a pesar de la contienda permanente con los intereses que defienden lo propio, lo individual, lo contrario. Y por eso para mi la perdida de Néstor es en este escenario, la perdida de un emprendedor, aunque hayan sido él y sus antepasados, quienes hayan sido. Y me refiero al crecimiento económico sustentable, al desendeudamiento, a la industrialización de las actividades productivas, a las medidas de desarrollo y justicia social, a la disminución del desempleo, al proyecto de producción publica de medicamentos y vacunas, a la ley de salud mental, a la ley de servicios de comunicación audiovisual, a las relaciones internacionales sobre todo con la región, y a una larga lista de intervenciones que responden a lo que yo llamo “coherencia nacional y popular”.
Por eso, para mi es hora de dejar de ser una espectadora “oposicionista” de este cambio, señalando lo defectuoso y lo incompleto. Es hora de participar. Participar y sumar la fuerza para seguir cambiando todo lo enorme que falta abordar (¡en definitiva mejor, así tenemos más desafíos y más trabajos a desarrollar!).
¡Viva la Patria! No solo la dejamos, la conducimos