domingo, 4 de septiembre de 2011

Niños desaparecidos

Niños desparecidos

Cada tanto, en esas fiestas familiares en que no falta el alcohol ni las garrapiñadas, de boca de algún familiar o invitado dispuesto a cagarte la noche, oía esas historias de redes dedicadas a secuestrar niños, como una que hace unos años relataba que en un shopping de Buenos Aires tu niño te podía ser sustraído y una red preparada para cortarle el pelo y cambiarle sus rasgos en menos de lo que canta un gallo estaba presta para que en pocos minutos se lo tragara la tierra y sea vendido en distantes mercados, o lo que es peor "desarmado" al más puro estilo desarmadero de autos robados y convertido en riñones, córneas, corazón, hígado y cuanto "repuesto" pueda ser vendido en un presunto "mercado de órganos", un Warnes biológico.

Incrédulo y racionalista por un lado pero supersticioso y padre de dos niñas por otro, me quedaba calladito y rogando que no me pase a mí. Que ninguna de mis niñas termine desarmada en Río de Janeiro o puta en Tanger.

Pero, por otro lado pensaba, me preguntaba:

- ¿A cuántos conozco que les haya pasado esto? A ninguno me respondía.
-¿A cuántos conozco que conozcan a alguien que le haya pasado esto? A ninguno, volvía a ser la respuesta.
-¿A cuántos conozco que conozcan a alguien que conozca a alguien que le haya pasado esto? A ninguno, insistía la respuesta.

Y así, las diferentes generaciones de preguntas tenían la misma respuesta.

Pero, por si las moscas, viniéndoseme a la cabeza ese poemita atribuido a Bertol Brecht

«Primero se llevaron a los judíos,
pero como yo no era judío, no me importó.
Después se llevaron a los comunistas,
pero como yo no era comunista, tampoco me importó.
Luego se llevaron a los obreros,
pero como yo no era obrero, tampoco me importó.
Más tarde se llevaron a los intelectuales,
pero como yo no era intelectual, tampoco me importó.
Después siguieron con los curas,
pero como yo no era cura, tampoco me importó.
Ahora vienen por mí, pero es demasiado tarde.»

... por si las moscas, me quedaba calladito.

Mi idea era que si nadie conoce a nadie a quien le haya pasado, la cosa debe ser rara. Pero cada tanto en una factura de agua o de gas, o en un puesto de peaje veía una foto de uno o varios niños desaparecidos.

Me preguntaba, escéptico, mal llevado y racionalista como soy, si esas fotitos habrán servido al menos una vez para que alguien camino a su country reconociera a un chiquillo, denunciara a la policía y esa misma noche el pequeño estuviera de regreso en su casa mirando Friends en pijama y con pantuflas de Mickey Mouse.

Siempre mis respuestas conducían a lo mismo:

Que la desaparición de niños debía tener algún "denominador común"
Que debía ser muy improbable que a alguien le arrebataran su niño en un shopping y lo conviertieran en órganos, especies de "commodities", vendidos en "biowarnes".
Que las fotos de Missing Children en las boletas de la luz debían ser bastante ineficaces.

Pero claro, pensaba, si digo esto no faltará quien me diga que soy un fascista que estoy diciendo que si robaron a un niño "en algo andará" como se solía decir en nuestra época negra de militares iluminados.

Por otro lado, médico, me decía que si para transplantar un órgano hacen falta decenas de estudios de histocompatibilidad, exámenes de salud, antecedentes y revisaciones, un órgano de vaya a saber quién no sería fácil de poner en el cuerpo de algún huesped adinerado que lo pagara. Un órgano no es un caño de la cocina, que se rompe y se reemplaza. ¿Alguna vez se había descubierto alguna clínica que recibirera órganos de "vayaasaberquién" y se los instalara con cinco años de garantía a algún rico cuyo órgano había dejado de funcionar? La respuesta, ya me surgía más convincente. Es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja a que me puedan arrebatar al niño, desarmarlo, poner sus organitos en taper refrigerados, llevarlos a un aeropuerto, embarcarlos, bajarlos en una ciudad cosmopolita, entregárselos a un cirujano y trasplantárselos a alguien que necesariamente tendría que ser rico porque un riñón tiene que costar más que una Blackberry y un hígado más que un LCD de 32 pulgadas (el hígado saldría más caro porque es órgano único).

Pero, callate la boca me decía. No vaya a ser cosa que una salida a McDonalds de tu niña termine en una puta en Tanger.

Mi lógica, mi culposa lógica, me decía que cuando un niño desaparecía "algo" pasaba atrás de esa desaparición. Y me decía que podría ser que ese niño se haya marchado por propia voluntad o que probablemente sus padres estuvieran violentamente separados (separaciones contradictorias que le dicen) y uno no dejara al otro ver al niño y éste se lo robaba, como leímos en los diarios algún caso de una joven argentina que en arrebato transcultural decidía casarse con un musulmán, tener un hijo con él y después decirle que "no me acostumbro a Islamabad, es demasiado seco, me voy y me llevo al niño". Creyendo que su musulmán consorte le iba a decir -Como quieras mi amor, vuelve a Buenos Aires y nos vemos en las vacaciones.

El asunto no me cerraba, pese a que mi madre, que es muy supersticiosa y a quien subyugan las historias oscurantistas, me traía todos los días relatos de niños desparecidos y casas donde los muebles se movían solos por la noche.

Y desapareció Candela, pobrecita. Y apareció Candela, asfixiada y desfigurada, pobrecita.
Y surgió un fárrago de columneros baratos con voces afectadas, de shows mediáticos, de periodistas post-menemistas que no sirven ni para donar órganos porque nadie se los aceptaría y por qué no, de gente bien intencionada y solidaria con ánimo de ayudar sin saber cómo.

Y en medio de ese show surgió Cristina Fernández. ¿La Presidenta? No, otra. Una homónima. Una Cristina Fernández que es coordinadora nacional del Registro de Menores Extraviados que con voz de quien sabe lo que dice y lo que hace, en pocas palabras nos aclaró:

Que el 75 por ciento de niños desparecidos se van de su hogar (muchas veces ni debe ser hogar) por su propia voluntad.
Que un 71 por ciento de ese 75 por ciento son niñas.
Que en el 25 por ciento restante (los que no se van por propia voluntad) hay detrás desavenencias familiares, tironeos, violencia y otras yerbas.
Que esos que se los "traga la tierra" sin ninguna "causa aparente" son menos del 0,1 por ciento... (y estos son los bebitos que desaparecen de las nurseries).
Gracias Cristina.

Después leí que la mamá de la pobre Candela tiene un hijo de otro hombre que está detenido por robo calificado aparte de saber que el papá de Candela está detenido por robo calificado.
La pobre Candela tuvo la desgracia de nacer en un hogar, llamémosle adverso. Probablemente su padre, preso, también tuvo una historia adversa. Probablemente el padre de su hermanastro, también preso, tuvo una historia adversa.

Cuidado! no se confunda ni me confunda! No soy un Ingeniero Blumberg que pide más cárceles ni ejércitos en la calle. No estoy hablando de eso. Estoy diciendo que en la explicación de estos hechos sistemáticos, primero hay que pensar en lo más probable.

Cuando rotaba en Infectología y estudiaba pacientes que tenían fiebre y su origen no era claro aprendí que "uno debería considerar primero lo obvio", es decir que si el paciente tenía fiebre y además, tenía tos pensáramos y buscáramos en los pulmones. Y si tenía fiebre y le ardía "ahí abajo" al orinar buscáramos en su vejiga. A este razonamiento axiomático se le llama "Leyes de Sutton" por un tal Willie Sutton, ladrón de bancos, quien respondió a un periodista que le preguntó por qué siempre robaba bancos diciendo "Porque ahí es donde está el dinero".

Moralejas:

Las redes dedicadas a arrebatar niños y hacerlos órganos no existen.
Los órganos no son caños de plomo ni pistones que se pueden sacar de un huésped así de fácil como coser y cantar.
Las fotitos de Missing Children no sirven para nada. Al menos no sirven para lo que pretenden.
Cuando un niño desaparece, detrás de su desaparición suele haber leyes de Sutton que pueden ayudar a pensar en las causas. Que de eso se encarguen los polis si llegan antes de que los mercaderes de medios "les destruyan la escena del crimen".
Las redes de trata de blancas son cosa más compleja, también llena de leyes de Sutton...