Dolorosísimo, lacerante. Pero seguramente es lo que hay que hacer. Hubo un montón de coincidencias maravillosas y retroalimentadas, desde lo físico, la piel, el sexo, valores como la paternidad, la amistad, la honestidad, la bondad y muchos gustos y preferencias. Pero, una relación va mucho más allá de las coincidencias, mucho más allá de una simple teoría de intersección de conjuntos; “exige” muchísimo más y eso es lo que, nos fue imposible. La no intersección hizo imposible la intersección, y así quedan las cosas. Lo imposible, no dio lugar a lo posible.
"Nuestro amor, plato chino de un malabarista cansado al que ya nadie va a ver, que ensaya su último acto, se detiene y mira la fila derrumbarse y hacerse pedazos; se sienta en un rincón y contempla el escenario de luz muerta, palillos en el piso y platos rotos. Nuestro amor, pez muerto balanceado por las olas de una playa patagónica, lápida abandonada en un pequeño cementerio judío de Hungría, molino agonizante que todavía hace gritar el viento en Arizona, barco encallado en el mar de Barein, auto incendiado que se ve desde una autopista de Nueva York, vidrio roto de un negocio cerrado de Buenos Aires, clochard de pasado ilustre, dolor sin dolor, aire sin aire, florero de agua amarillenta y rosas marchitas..."
Estoy enojadísimo con lo que (¿me?) pudiste ser y no fuiste porque no se pudo sostener, la fila se derrumbó y se hizo pedazos eso que alguna vez mencionamos como momentos de complicidad y goce. Momentos brillantes y de platitos altos. Pero de las cosas que nunca pudieron ser, que mi cabeza contable, enumera, clasifica y guarda, no hay ninguna que te descalifique como para que no te pueda seguir queriendo. No hay valores con los que no podría conciliar al punto de no querer saber más de vos o no desearte lo mejor. Cosas que, muchas veces, viste y cristalizaste (uso tu palabra que me gusta) en mí, como mala fe, violencia, guaranguería, no vi jamás en vos. Podría, querría, verte, hablarte, tomar mil cafés, saber de vos y emocionarme con tus éxitos y buenos momentos, que seguramente vendrán, espero; Pero probablemente no sea posible y "la vida seguirá como siguen las cosas que no tienen mucho sentido". Una pasión que encendió una llamita hace 28 años, en unos pocos meses incendió todo y se apagó. No deja de haber sido una maravillosa y elevadísima vivencia ante la que la vida deberá sacarse el sombrero y aplaudir haciéndonos abrir el telón varias veces y saludarla mordiéndonos los labios, con los ojos llenos de lágrimas.
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