sábado, 26 de marzo de 2011

Una librería de viejo - No bombardeen Buenos Aires

Hace un tiempo, caminando frente al edificio de Obras Sanitarias (hoy Aysa) me detuve a mirar una vieja librería "de viejo" que está a un costado. Se llama El Glyptodón:
Ayacucho 734 - Buenos Aires
4734-7973


libreriaelglyptodon@gmail.com


www.libreriaelglyptodon.com.ar


Estuve un rato conversando con su dueño, Alejandro, quien me entregó un folletín de la librería con el detalle de su servicio de biblioteca que copio al final.
Me hizo acordar a la librería Shakespeare and Company en París en la Rue de la Bûcherie, en el Barrio Saint Julien le Pauvre, y a otra, Abbey Bookshop que está en el número 29 de la Rue de la Parceheminerie, cerca de la iglesia de Saint Séverin y también cerca de Shakespeare, mucho más célebres por estar en París donde todo está rodeado de cosas de un interés y belleza, que hacen circular a miles de turistas diariamente, pero no más bellas ni pintorescas que el Glyptodonte.
Pensé, cuán frágiles son estos negocios, bares, casas de lapiceras, de cuadros, de tabacos, de chocolates, bistrós y miles más.
Cada vez que un negocio de estos desaparece y unos energúmenos desembarcan un fin de semana, munidos de pinturas, taladros y radios que suenan a todo volumen, pintan todo de lila, ponen luces fluorescentes, un aire acondicionado gigante que flagela la fachada, una marquesina que sobresale hasta la calle, que a los pocos meses estará oxidada para siempre, unas sillas de plástico blancas que dicen Coca Cola y en el mismo tiempo estarán negras y resquebrajadas, un toldo de colores chillones, que se ensuciará y deteriorará hasta el colgajo, un pretencioso cartel que reza pretenciosamente Drugstore o Locutorio-Internet. Se cubrirá la acera de manchones negros de chicles escupidos que nadie sacará. Cada vez que esto ocurre, es una puñalada más a Buenos Aires (a la dignidad de cualquier ciudad, bah!), ciudad bella en muchos lugares pero ultrajada por ciudadanos y autoridades de turno que por una coima entregarían a su madre y permiten construir mala calidad, al lado de estos sitios históricos.
Me fui por las ramas. La idea de esta nota, que espero compartan con muchos, es que, como yo, pasen por la librería, tomen un café con su dueño y disfruten del "paisaje". 
Alejandro, me mostró un libro del edificio de Aysa, que en su momento no le compré porque no tenía los 80 o (ahora esta o va sin tilde, según la RAE) 90 pesos que salía y el día que me decidí ya no estaba provocando que me jurara una vez más que debía hacer las cosas en el momento en que las sentía.


Tratemos de ayudar a preservar estos rincones de Buenos Aires.



El folleto de El Glyptodón dice así:

Comprando por un mínimo de veinte pesos usted ya es socio por treinta días. Tiene a disposición dos mesas de lectura y una para libros especiales (incluye un té o café sin cargo).
No asume la obligación de pagar cuota alguna
Los libros usados en buen estado que adquiera aquí, puede canjearlos por otros del mismo precio o como parte de pago
Puede repetir tres veces la permuta, con un plazo máximo de seis meses por cada cambio, mientras conserven el estado en el que fueron adquiridos.
Esto significa que comprando un libro podrá leer cuatro.
Para que estos servicios de biblioteca sean posibles se le inscribe un código al ejemplar adquirido, donde consta la fecha, el estado del libro, el precio y la firma del responsable de la misma.
Lo esperamos de lunes a sábados de 12 a 19

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