"¡Salgamos a las calles a defender la universidad!"
Mañana marchan para “defender la universidad pública”:
- Un puñado de psicópatas violentos que teniendo menos del uno por ciento de los votos buscan lo único que saben: molestar. Que si les diesen el gobierno o el control de las empresas, derrumbarían todo en una semana. Son los "14 toneladas del Gordo Mortero".
- Un gran grupo de corruptos que ya destruyeron lenta pero inexorablemente la universidad pública: llenándola de corrupción, de politiquería barata, de calienta sillas, de discurso populista berreta y vacío: básicamente el kirchnerismo y el peronismo “auténtico”.
- Un gran grupo de tontos bienintencionados que, con su ignorancia, su bonhomía peligrosa, les hacen el caldo gordo al resto.
Resultado: golpismo; golpismo del mejor signo, puro y duro. Hasta que no vean al helicóptero embarazado del León libertario, no paran.
"Será una marcha de toda la sociedad argentina que valora la universidad pública y que cree que el país para progresar y salir de esta crisis necesita de educación pública”.
Me dice Chat GPT:
“La falacia de la "bandwagon", o "falacia del tren de bandera" en español, es un error de razonamiento que se comete al argumentar que algo es verdadero, correcto o aceptable solo porque muchas personas lo creen o lo hacen. Básicamente, implica seguir la corriente de opinión popular en lugar de evaluar críticamente la validez de un argumento.
Por ejemplo, si alguien dice: "Todo el mundo está usando esta nueva aplicación, así que debe ser la mejor", están cometiendo la falacia del tren de bandera. La popularidad de la aplicación no necesariamente garantiza su calidad o utilidad.
En resumen, la falacia del tren de bandera consiste en aceptar una idea solo porque es popular o porque muchas personas la siguen, en lugar de evaluarla objetivamente por sus propios méritos.”.
Hay una gran confusión, bastante demagógica, con respecto a la universidad pública, libre y gratuita. Bien sabemos que es un lugar donde entra cualquiera, donde el 70 por ciento de los que ingresan no egresan, lo que significa una salvaje dilapidación de recursos que podrían destinarse a mejorarla en muchos aspectos; que los programas con los que se enseña son del siglo pasado, que las condiciones edilicias poco menos que nefastas, que muchos profesores no deben pisar las facultades desde hace años y que, en nombre de la demagogia populista, han florecido cientos de universidades absolutamente ineficientes y cuando digo ineficientes significa que gastan enormes cantidades de recursos para que de ellas egresen pocos y muy malos profesionales.
Por favor no me tilden de libertario, ni de macrista, ni de mileísta, ni de bullrichista ni menos que menos, de facho.
De modo que quienes quieran cuidar la universidad pública, está perfecto, a la marcha. Pero al otro día, sigan haciendo marchas para que mejore.
El mito de que la UBA (lo habrán escuchado mil veces) califica (“ranckea”) como "una de las mejores universidades del mundo" es una falacia, en el mejor de los casos. Conozco varios profesores que no pisan la facultad. Una vez me tomé el trabajo de documentarme sobre cuál era el origen de ese mito y creo que se basaba en el número de extranjeros que ingresaban ¡Eso es una falacia! “¡Ingresan extranjeros, por algo será!” Sí, sí, ¿Saben por qué? Porque es gratis. En los últimos años la UBA se llenó de brasileros a quienes allá, en Brasil, le es muy costoso estudiar ¡Cuidado ahí pavotes! No me vengan a tildar de xenófobo, ni de racista ni, nuevamente, de facho. Sería lo mismo que tildar de xenófobo a quien rechaza las inversiones extranjeras, argumento harto difundido como, también, harto imbécil.
Otro comentario: el ingreso irrestricto es una barbaridad. El ingreso no puede ser para el que pase frente a la facultad vea luz y entre, se anote y encima no se reciba nunca. El costo de enseñarle a un alumno es altísimo, los dineros son públicos, lo que se gasta en una cosa, no se gasta en la otra; si encima, se tira a la basura en un 70 por ciento que jamás se van a recibir es poco menos que un delito. Tengamos una partida presupuestaria y banquemos a los pobres que tienen capacidad (aptitud) y ganas (actitud) demostrada para no solo no cobrarles sino para pagarles para que puedan estudiar y recibirse: para pagarles todo, comida, indumentaria, materiales y vivienda. Sin duda habrá gente de escasos recursos que se beneficiará y beneficiará a la “nueva y gloriosa nación”. En ningún país serio cualquiera puede hacer cualquier cosa con el dinero público, menos que menos dilapidarlo. Acá sí, acá se puede gastarlo, malgastarlo, dilapidarlo, robarlo y llevárselo afuera. Acá vale todo.
Dijo el ex ministro Lacunza:
- ¿Universidad pública? Sí, igualdad y crecimiento.
- ¿A cualquier presupuesto? No, porque pagan los pobres.
- ¿Hay gasto ineficiente? Sí, financiaban contratos públicos (a lo que yo le agregaría que eso es lo de menos, porque banca a miles y miles de inútiles calientasillas
- ¿Auditoría independiente? Obvio. Claro que tienen que ser auditadas por organismos independientes. Y, si no fuese mucho pedir, honestos porque en la Argentina, poner a la zorra a cuidar los huevos, es la norma, no la excepción.
- ¿Fuentes de financiamiento complementarias? Sí: ejemplo, contribución de los egresados. Los estudiantes deben poder tener acceso a préstamos que les faciliten estudiar y luego devolverlos.
- ¿Becas a estudiantes de ingresos bajos? Claro que sí; hasta pagarles todo. Siempre y cuando estudien, claro está.
- ¿Es de buena calidad? Lacunza dice que sí pero heterogénea. Yo digo que en su gran mayoría no. Estudiamos con currícula del siglo XX. ¿Es concebible que para recibirse de mal médico un egresado deba cursar un ciclo básico, seis años de carrera y un internado rotatorio?. Para egresar como (muy) mal médico, repito.
- ¿Hay política en los claustros? Lógicamente.
- ¿Hay adoctrinamiento? No (excepción no es regla). Aclaro no se baja línea política desde las cátedras.
- ¿Revisar contenidos y programas? Lacunza dice “Constantemente” yo diría “chocolate por la noticia Lacunza”. Casi habría que tirar todo y poner la canción de Lerner Volver a empezar.
De manera que vayan a marchar sin saber por qué. Pronto tendremos helicóptero y pronto volverá el peronismo de las mil caras y un solo resultado: la degradación lenta de “la nueva y gloriosa Nación”.
Y no me tilden de macrista, ni de mileísta, ni de libertario, ni de bullrichista, ni, mucho menos, de facho. Si quieren, tíldenme de antiperonista ¿Vale?

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