martes, 19 de diciembre de 2017

Señor diputado

Habiendo votado en su oportunidad a Néstor Kirchner, mi coterráneo y también, una vez, a Cristina Fernández para darme cuenta de que fueron los peores votos de mi vida y que el peronismo, desde el principio ha sido, por convertirse, por irracional y falaz, en una religión, la peor tragedia que tuvo y sigue padeciendo la Argentina, ayer celebré el triunfo de la reforma previsional.

Es más, reconozco que habría celebrado el triunfo de leyes mucho peores, aun perjudicando a las clases más vulnerables, porque esencialmente, no sentía que era la ley en sí lo que se debatía sino un estilo de gobierno con principios republicanos. Un estilo que el peronismo, que siempre se rasga las vestiduras, jamás aceptó y toda vez que pudo desestabilizó cualquier gobierno constitucional que no sea de su signo.

Ayer pusieron en práctica, ese burdo estado de conmoción que tantas otras veces ensayaron, lamentablemente con éxito, con delincuentes e inmorales que en nada representan a las clases que dicen representar, destruyendo, provocando, creando ese ambiente destituyente que tanto critican pero que tan bien ejercen.

Que usted haya manifestado, sin que se le mueva un pelo, que los últimos tres gobiernos fueron los mejores de la historia, me resulta una infamia, que, como tal, debe venir de un infame, cínico y si no corrupto, adulador de los gobiernos más corruptos de nuestra historia.

Gobiernos que congelaron las jubilaciones, no dudaron en mentir el índice inflacionario devastando el INDEC, gobiernos que dejaron un inaceptable índice de pobreza, gobiernos en que delincuentes comunes eran ministros de economía y vice presidentes de la Nación y mucho peor, gobiernos cuyos integrantes se enriquecieron mal habidamente y personalmente sin generar una genuina fuente de trabajo. Gobiernos, que no tocaron un impuesto regresivo y mucho menos a sus cómplices de siempre, esa decena de enriquecidos sindicalistas corruptos, columna vertebral del nefasto “movimiento peronista”. Movimiento que nos acostumbró a Perón, a Lastiri, a López Rega, a Isabel, a la JP, a la Triple A, a los Montoneros, a Menem, a Kirchner y a Cristina. Movimiento que por poco, por muy poco casi nos deja a Scioli, un modelo Macri, pero incapaz.

No dudan criticar en el recinto la mal habida fortuna de los Macri. Fortuna que si mal no entiendo, se hizo a la luz de varios gobiernos peronistas, como tantas otras fortunas de nuestro país, con la diferencia sutil de que esas fortunas, al menos, crearon fuentes de trabajo, mientras que las fortunas de sus “tres mejores gobiernos de la historia” estarán enterradas en vaya a saber qué lugares de la Patagonia o donde sea.

Con una mano en el corazón ¿Duda usted que generaron sobreprecios de obras que pagaron, que no hicieron, que retornaron en forma de falsas facturaciones de hoteles a empresas del Estado?

Decenas de coterráneos míos (soy de Río Gallegos, que dicho sea de paso, hoy cumple 132 años) se enriquecieron de la noche a la mañana. Empezó la sociedad argentina a llamarles “empresarios” a delincuentes comunes que se apropiaron insanamente de los bienes del Estado.

Lamentablemente, como la única víctima de la fiesta menemista terminó siendo María Julia Alsogaray, de esta lacra solo unos pocos quedaran tras las rejas, nada del dinero será recuperado y nos legarán en cambio muchísimos años de atraso moral y cultural.

Como en el viejo juego de la oca, con estos últimos tres gobiernos, la oca encontró un zorro y retrocedió varios casilleros.

¿Hay alguna explicación que no sea la inmoralidad de un pueblo que no me merece el más mínimo respeto la que lleva a Menem, a todas luces corrupto, ya anciano, discapacitado y condenado por la justicia, a asumir como Senador Nacional e izar la bandera en el Congreso? Explíqueme esa infamia Diputado. Justifíquela. No dudo que su cinismo como el de tantos otros de sus “compañeros” encontrará rápidamente una original y retorcida estratagema para justificar, una vez más, una de tantas veces más, lo injustificable a todas luces.

Hoy, miraba un video del saludo de la Presidenta saliente, Michelle Bachelet al Presidente entrante, Sebastián Piñera y no pude menos que comparar los hechos con nuestra historia reciente.

En Chile, una Presidenta austera, honesta y genuinamente de izquierda deja la presidencia y augura una buena gestión a un Presidente de derecha, quien a su vez le agradece y le pide la colaboración de su experiencia ¡Qué envidia Diputado! ¡Qué envidia!

En nuestro país, afortunadamente, por lo impresentable del candidato oficialista, Scioli, le recuerdo, un invento de Menem, así como Palito y como Lole, el gobierno cambió recientemente de caras. No de signos, porque el gobierno de Cristina Fernández, más de derecha no pudo haber sido, además de corrupto e indigno.

Víctima y victimaria contumaz de una personalidad narcisista patológica, nuestra enriquecida y ostentosa Presidenta, no pudo con su naturaleza (como la fábula del alacrán que mata a la rana que lo cruzaba el río); se valió de artimañas insostenibles para no entregar la banda presidencial personalmente y se dio el gusto.

No tocó un solo impuesto estructural, no generó empleos genuinos, dejó pobreza, desempleo, educación precaria, negoció hasta con los derechos humanos, devastó las instituciones, dejó corrupción y narcotráfico en cuanto rincón del país se le pueda ocurrir. Relativizó la moral, llegando, gente que uno pretende culta y sabe honesta, a reconocer que hay que hacer plata, aun mal habida y a expensas del Estado, para gobernar. Una nueva y ecléctica teoría de “gobernabilidad” a la que nos familiarizó el kirchnerismo.

¿Algo puede haber perjudicado más a los jubilados que la congelación de sus pagos, la inflación y el falseamiento deliberado de los índices inflacionarios?

¿Le suena familiar esto?

¿Vio usted algo más chanta, retorcido e impresentable que las "listas testimoniales" a las que un día nos expusieron y nos impusieron?

Entre tantas cosas más, entre cientos de cosas más.

Ayer no solo se votaba una ley, ayer se votaba un estilo más civilizado de gobierno que el de vándalos, corruptos defendiendo una religión inmoral, destruyendo todo cuanto tocan y no representando nada de cuanto dicen representar.

Sus palabras diputado, no me sorprenden, son del estilo cínico e infame al que ya nos acostumbró ese seudo progresismo barato que usted conspicuamente representa.

Ojalá sigan en ese estilo. Será costoso y doloroso, tendremos que pintar todos los días las fachadas de nuestros edificios, pero cada vez tendrán menos votos, cada vez serán más repudiados.

La constitución guiando al pueblo - Guillermo Roux - Legislatura de Santa Fe

2 comentarios:

  1. Coincido plenamente en sus conceptos y comparto una casi idéntica historia personal..."..porque la pena tizna cuando estalla"

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  2. Y de todos modos, la historia, cíclicamente, cuál un Síisifo masoquista, volverá a repetirse.

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