sábado, 16 de marzo de 2013

Asimetrías dolorosas

Me inventé Rayuelas. Caminé por las calles de París Rayuela en mano, tomé fotos y les puse los textos de Rayuela. Me enamoré Rayuela, me desencanté Rayuela, me sentí Horacio.
Y me juré no enamorarme más “Rayuela”, no buscar más una delgada cintura en el Pont des Arts. No sentir más la tensión de labios mordidos, de desasosiego, de tener que imaginarme muerto para ver continuar su vida como si nada…
Y heme aquí, imaginándome muerto para ver continuar tu vida como si nada.
Y heme aquí buscando tu delgada cintura, tratando de explicarme qué  anduvo mal cuando todo tenía que andar bien, cuando todo parecía haber fluido.
Pidiéndole el gran favor al tiempo de que vuelva un poco atrás. Solo un poco (qué cuesta tan poco). Un poco que me lleve a cuando no existías a cuando ignoraba tus mensajes, a cuando no respondía a tus miradas, a cuando la asimetría era mucho para vos y nada para mí.
Y luego vinieron tus preguntas que “yo podía no contestar” pero que contestaba.

Y luego tu espera de “algo juntos”.

Y mi mirada quedó atrapada en tu mirada, y el parque fue beso y tensión de labios mordidos y desasosiego
Y luego, tu silencio.
Tu inexplicable silencio, tu silencio asimétrico, tu “muchas gracias, todo fue muy lindo, pero…”
Esta asimetría me pesa mucho. Quizás a vos nada. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario